El encargo consistía en reformar una edificación existente de 143 m2, construida en, al menos, dos fases entre 1970 y 1990, para adaptarla al nuevo programa funcional planteado por la propiedad.
Dado que la calificación urbanística de la parcela en la que se sitúa la casa establece unos parámetros muy restrictivos, el proyecto no podía alterar la superficie construida ni la volumetría existentes.
El estado previo a la intervención presentaba una planta muy fragmentada, poco clara en la ordenación del programa y con espacios de relación bastante introvertidos, sin apenas conexión con el espléndido entorno natural que rodea la vivienda.
En la planta baja se encuentran unificados los principales espacios públicos de relación (el estar, el comedor y la cocina). En este mismo nivel también se ha ubicado la habitación principal, con vestidor y baño propios, y una sala multifuncional con acceso a la zona de almacenaje y servicio. La primera planta primera aloja otro dormitorio doble con baño, así como un solárium con espléndidas panorámicas.
La operación más importante a nivel volumétrico ha consistido en replantear la forma en que el edificio entraba en contacto con el terreno. Es decir, en transformar un conjunto de escalinatas y diferentes pavimentos sin ningún tipo de armonía, en una plataforma que, por un lado, abraza la edificación, evitando que lleguen las aguas de escorrentía, y, por otro, la separa del terreno natural configurando una terraza-mirador.
La mayoría del mobiliario se ha realizado a medida para lograr una mayor conciliación con la arquitectura. El resto lo conforman piezas de diferentes épocas como sillas Thonet originales o el sofá Na Xamena de Gandia Blasco.
Así, se plantea una estructura de estudio de pequeño tamaño, autosuficiente, casi artesanal, capaz de asumir un volumen muy pequeño de intervenciones y con la única pretensión de ofrecer un producto que responda a la realidad en la que se concibe. Para abordar proyectos de mayor escala o ampliar puntualmente los límites geográficos de actuación, se ha optado por una descentralización a través de colaboraciones externas con otros estudios.
Entre los proyectos de Marià Castelló figuran la restauración de la Casa 8 x 8, laTorre de la Gavina, del siglo XVIII y la intervención paisajística en el Camí Vell de la Mola, todas en Formentera. Además, ha recibido el Premio Opera Prima – Art Jove 2006 por “Es Pujol de s’Era”, del COAIB y ha formado parte del equipo redactor de la “Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera”, en la sección de Arquitectura.
Casa Amalia. Reforma de vivienda unifamiliar aislada en Formentera (España).
Colaboradores: Sonia Iben Jellal, Marí-Balaguer Arquitectos y Marga Ferrer.
Final de obra: 2010.
Superficie: 143 m2.
























































